Una buena hidratación es la clave de la belleza de la piel, tanto de la cara como de las piernas. Lo ideal es lograr que la piel se mantenga bien tonificada, lisa y firme. Para ello conviene humectar las piernas, de la forma más adecuada, especialmente en las zonas más rugosas. A la hora de elegir productos, es necesario seleccionar entre los que realmente cumplan estos efectos, de modo de solucionar algunos problemitas específicos, como flaccidez, pelos encarnados y pequeñas espinillas. Las cremas con ceramidas son súper hidratantes y ni bien se aplican dejan la piel más flexible, recuperando su aspecto original. Los productos que contienen hidroxiácidos son específicos para eliminar las células muertas y dejar la piel renovada, sin impurezas. Los más nuevos cumplen una doble acción: suavizan delicadamente las zonas más finas, como el interior de las piernas y, por otro, cumplen una acción más intensa en los sectores más rugosos, como rodillas y talones. Además de aplicar la crema todos los días, después de la ducha, es necesario proteger la piel de las agresiones externas. Para ello, no hay que olvidar realizar una buena exfoliación (conocida como gommage) para preparar la piel antes de la depilación o en el momento de empezar a tomar sol. En casos de piel excesivamente reseca, se puede recurrir a productos nutritivos.
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