El baño diario puede convertirse en una excelente excusa para cuidar nuestro cuerpo. Para lograrlo, conviene contar con estos consejos:
Un cepillo suave de mango largo para masajear la espalda mientras se ducha.
Una esponja suave para enjabonarse, y otra de crin para realizar un trabajo exfoliante en todo el cuerpo y, a la vez, activar la circulación.
Un gel para baño con hierbas, que protege la piel del cuerpo, dejándola limpia y humectada.
Aceites esenciales florales para hacer baños de inmersión relajantes una o dos veces por semana.
Piedras naturales para limar asperezas.
Un jabón neutro o con esencias naturales para lavar la cara.
Una loción refrescante sin alcohol para aplicarse después del baño con un suave masaje tonificante en todo el cuerpo.
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